Por un segundo, imagínate en un club, sentada en un taburete, tus amigos han salido a bailar y has quedado sola, te observo desde las sombras, sin que te des cuenta de nada.
Lentamente, sin apartar mi mirada, voy acercándome a ti, por la espalda, la gente ajena a lo que sucede continúa bailando.
Las luces se apagan, segundos que aprovecho para posar mis manos en tus hombros, acercar mis labios a tu oído, y susurrar aquellas maravillosas palabras, “te deseo”.
Mis manos descienden, se escurren bajo tus brazos, y se posan en tus senos, no te mueves, algo en ti desea que lo haga.
Continúo bajando, mis manos se introducen bajo tu camisa volviendo a subir para atacar de nuevo tus suaves pechos, esta vez piel con piel, tu respiración se acelera.
Beso tu cuello, lanzo pequeñas mordidas, al son de mis caricias, tus pezones se endurecen, estas excitada, yo lo se, y tu lo sabes.
La gente a nuestro alrededor sigue con sus charlas y su baile, sin saber lo que ocurre, la música, y los cuerpos danzando nos ocultan.
Una de mis manos se desliza bajo tu falda, frotando aquel maravilloso lugar, mi pecho golpea tu espalda, estoy seguro de que sientes mis latidos.
Vuelvo a susurrarte, “te deseo”.
Tu te levantas, sigues sin decir nada, agarras mi mano, y me arrastras hacia nuestro destino…
FIN

0 comentarios:
Publicar un comentario