El Club del Sexo en Vuelo (1/2)


Hace bastante tiempo que nos propusimos viajar a Tokyo, por desgracia, el destino nos ha jugado malas pasadas y no es hasta hace muy poco que este sueño pudo hacerse realidad.

Una decisión precipitada y a penas sin pensar nos hizo a mis amigos y a mí embarcarnos en esta aventura.

Éramos el típico grupo de amigos de instituto, que tras los dos largos años de bachiller se habían decidido a hacer algo juntos antes de seguir por caminos distintos.

Entre nosotros viajaba una chica, solía tener siempre la mirada perdida, pensando en sus cosas, pero siempre junto a nosotros, para lo bueno y para lo malo.

Antes de nuestra despedida, el día de notas, quedamos todos en no vernos hasta llegar al avión, que fuese un "encontronazo fortuito" en un día señalado.

"Ya se, ya se, era una locura, pero en aquel entonces nos pareció buena idea".

Llegado el día marcado, ya sentado en la butaca del avión, me di cuenta de lo estúpido de la idea, es probable que ninguno llegase a aparecer, pero entonces llegó ella.

Una azafata intentaba ayudarla a encontrar su asiento entre la maraña de personas, todas distintas, que por alguna razón u otra, seguía nuestra misma ruta.

Le indicó un lugar, a varios metros por delante de mí, lugar en el que se sentó, sin buscar a nadie, pensando una vez más en sus cosas.

Poco después, el capitán informaba de que el avión estaba apunto de despegar, al parecer... los otros dos compañeros se quedaban en tierra...

Era un viaje largo, casi 16 horas con escala en Milán, y la llamada de la naturaleza no tardó en hacer efecto...

Me levanté e intenté llegar a los servicios en la parte trasera del avión sin molestar a las azafatas, repartían aperitivos en ese momento.

Una vez saciadas mis necesidades comencé a lavarme las manos, pero algo me interrumpió, alguien había abierto la puerta y se había precipitado al interior, cerrando el pestillo a su paso.

Logré ver su rostro en el espejo mientras me ataba con sus brazos, era ella.

Era una situación extraña, la verdad es que la consideraba una chica guapa, atractiva cuanto menos, pero nunca la había imaginado en esta situación.

Intentaba susurrarme algo al oído, su voz parecía acalorada, emotiva...

- Te he echado de menos...




Continuará...

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