De Alcahueta (1/3)


Era un día como otro cualquiera, las típicas clases aburridas, el mismo camino de vuelta a casa, todo parecía rutinario…

Por suerte, el destino me tenía guardado un final algo más alejado de lo cotidiano.

Corrían las 5 de la tarde cuando recibí su llamada, parecía nerviosa, algo tensa…

- Necesito tu ayuda…


- ¿Ocurre algo? – Pregunté asustado.


- No… ¿Puedes venir a mi casa?


Sin mediar más palabra, cogí las llaves del coche y me apresuré a ver lo que ocurría…

A mi cabeza venían imágenes de horas antes, cuchicheos, miradas indiscretas, estaba planeando algo, y era muy probable que estuviera apunto de descubrirlo.

No tardé en llegar a su casa, todo parecía muy tranquilo, pude ver como se movían las cortinas, me estaba esperando.

Continué mi camino hacia la puerta, sin dejar de pensar en lo que tramaba la chica, esperando respuestas…

La puerta se abrió, una mano me arrastraba hacia el interior, tirando de mí escaleras arriba, camino de su habitación…

Sin darme tiempo para decir nada me empujó sobre la cama y se deslizo hacia una pequeña habitación contigua que hacia de armario para su ropa…

- Necesito que me des tu opinión…


- ¿Mi opinión? - dije intrigado - ¿Qué clase de opinión puedo darte yo?


No hubo respuesta, solo podía oír el ajetreo de múltiples cajones cerrándose y abriéndose, y al cabo de unos minutos la vi aparecer de nuevo.

Una bata cubría su cuerpo, sin dejar ver lo que se escondía tras ella…

- Bueno… eres el único chico de la clase… y las chicas no podrían darme una opinión sincera…


Tras decir esto, deshizo el nudo de la bata, dejándola caer, bajo esta solo se encontraba su piel desnuda cubierta por una finísima ropa interior negra con pequeños detalles florales bordados en blanco.

- ¿Y bien?


No podía apartar la vista de su figura, mirando arriba y abajo, cada centímetro, cada rinconcito de su cuerpo, sin poder decir nada…

- ¿Se te ha comido la lengua el gato? - dijo ella algo enfadada.


- No, no… pero es que… así de golpe…


- Esta noche tengo una cita… y aún tengo mucha ropa que probarme… solo quiero tu opinión…


- Er.… yo te veo bien así…


Algo mosqueada, me lanzó la bata y desapareció una vez más por la puerta del ropero.

Los pases se sucedían unos a otros, mostrando un sin fin de conjuntos, combinaciones, y lencería, pidiendo mi opinión, cual de ellos escogería, aún no podía creerlo…

Tras casi dos horas exhibiendo su cuerpo, y viendo mi cara de asombro, además de otras partes que ya no podía controlar, decidió poner fin a su desfile.

- ¿Y bien?


- No se que decir… - dije como pude - puestos a elegir… me quedaría con el negro.


Dicho esto, salimos de la habitación, en dirección a la puerta, dándome las gracias por el camino, casi con prisas, como si ya fuese una carga…

Ya en la puerta, se aventuró a hacer su siguiente pregunta.

- Hay otra cosa… ¿quieres acompañarme esta noche?




Continuará...

0 comentarios: