El Día del Bukkake (1/1)


Es curioso ver hasta donde puede llegar el ser humano en su búsqueda de la felicidad, algunos se conforman con tener un lugar al que llamar hogar, otros con poder trabajar y criar a su familia, y otros, más atrevidos, son capaces de hacer realidad la más oscura de sus fantasías eróticas.

Esta historia comienza como muchas otras, con un único mensaje en la basta red que llamamos Internet, como días atrás, me conecté al chat con la intención de charlar con los amigos, o hacer nuevas amistades, todo es posible bajo el dulce velo del anonimato…

Al poco de estar en la sala apareció un mensaje extraño en pantalla, algo lo hacía destacar sobre el resto, no aparecía el nombre del autor, y nadie más podía leerlo… estaba claro, era para mi.


“Te he estado observando, junto a muchos otros, y te he escogido,"
"quiero que hagas mis fantasías realidad,"
"quizás también sea una de las tuyas.”

“He anexado una dirección a este mensaje, y una hora, no me falles…”


“Firmado: Ella”


Sin pensarlo dos veces, pulsé en el archivo, y ante mi sorpresa apareció la imagen de una mujer desnuda, en postura de sumisión, al más puro estilo de las esclavas de la literatura goreana, a sus pies, tal y como indicaba el mensaje, una dirección, y la hora de la cita…

La hora no estaba distante, debía apresurarme, no estaba lejos, pero no sabía que me encontraría al llegar allí…

 
Transcurrió una hora en aquel lugar, junto a mi, otra docena de chicos aguardaban, todos enmascarados, solo la dependienta sabía quienes éramos, y posiblemente también para que estábamos allí…

Fue entonces cuando se nos dio la señal, las puertas hacia una de las habitaciones se abrió, dejándonos pasar hacia los sueños de una chica que por fin había decidido hacer su sueño realidad.

Era una habitación oscura, las ventanas, ocultas tras grandes cortinas de seda roja cortaban el paso de la luz hacia el interior, en el suelo, justo en el centro de la habitación, un montón de cojines, y un grupo de velitas, ya encendidas y parpadeantes, iluminarían con su luz tenue la escena que estaba a punto de comenzar.

La dependienta hizo una señal, indicando que nos desnudásemos, quedando únicamente bajo el anonimato de las mascaras.

Nadie dudó en seguir las instrucciones, y entonces apareció, era la chica, la autora del mensaje, envuelta en una tunica rojiza, en silencio, y con los ojos vendados, se acercaba hasta el montón cuidadosamente colocado en el centro, y con la ayuda de su amiga, tomaba la misma postura de la foto, y se deshacía de su vestimenta.

Los muchachos comenzaron a acercarse, rodeándola, excitados, comenzaban a masturbarse… ella, tentada, palpaba el aire, buscando el instrumento que le daría placer, acariciando piernas, tratando de imaginarse quien, y que le rodeaba, y finalmente dio con los genitales de un afortunado.

Sin decir nada, comenzó a acariciarlo, envolviéndolo en su mano, bajo una minúscula sonrisa, continúo con lo que el chico ya había comenzado minutos atrás.

Los demás se cebaban con su cuerpo, apretando sus pechos, palpando su sexo, masturbándose fuertemente, frotando su cara con sus miembros, disfrutando…

El primero de los chicos no tardo en rendirse ante ella, eyaculando, gimiendo, rociando su semen sobre su cuerpo, apartándose para dar paso a sus compañeros.

Ella, sintiendo el calor, frota su cuerpo, dispersando aquel liquido vital entre sus pechos, sobre su abdomen…

Otros dos no resisten la escena, y acercándose a su cara comienzan a correrse…

La chica se inclina, elevando sus nalgas, con las manos en el suelo, relamiéndose, abriendo la boca, esperando un nuevo pretendiente.

Otros dos chicos, uno a su espalda, otro frente a ella, el primero apoyando su miembro entre sus nalgas, las aprieta, envolviéndolo, y masturbándose piel con piel, entre los glúteos de tan hermosa dama, el segundo, introduciendo su pene en la boca de tan preciada joya, sintiendo el calor de su lengua, y la presión de sus labios, no tardan en estremecerse, y dejar salir el liquido blanco que tan fielmente custodiaban…

Llega mi turno, pocos quedan ya, me acerco, ella, aún con la venda, siente mi cercanía, eleva su cuerpo, mostrándomelo en todo su esplendor, apretando sus pechos, indicándome donde quiere que actúe.

Coloco mi pene entre sus senos, suaves, de una belleza sin igual… ella, sin decir nada lo envuelve, apretándolos, moviéndolos arriba y abajo, abriendo su boca, rozando mi glande con su lengua, dice sus primeras palabras, casi masculladas, entre dientes, pero audibles.


“Correte mi príncipe, quiero sentir el calor de tu semen en mi.”


Finalmente, sujetando sus hombros, yo tampoco pude soportar el azote de esta mujer, y los borbotones comienzan a salir de mi, acabando en su cara, en su pecho, entre sus senos, los aprieta, evitando que caiga, formando una pequeña laguna blanca entre ellos…

Y ahí termina… brillando, envuelta en aquel preciado liquido vital, su rostro, sus pechos, sus piernas, su abdomen, su espalda, cada punto de su cuerpo, impasible, a la luz de las velas, sale victoriosa ante todos nosotros, con su fantasía cumplida, y la de muchos… es algo que debemos guardar en secreto, y tal vez, y digo tal vez, algún día, volvamos a recibir su mensaje.




FIN

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