Tardé un poco en aparcar, las luces de la casa permanecían encendidas, a la espera de mi llegada.
A mi mente venían imágenes de horas antes… el precioso cuerpo de la mujer que deseo, desnudo, con apenas unos trozos de tela que cubrían una diminuta parte de su ser.
¿Qué ropa interior tendría?, quizás ese conjunto verde, con el tanguita semitransparente, ¿o sería el conjunto negro, a juego con sus medias?
Al entrar, todo estaba en silencio, la blusa que había llevado toda la noche, descansaba en el suelo, al pie de las escaleras, indicándome el camino.
Intenté subir despacio, sin hacer ruido, intentando sorprenderla…
Tirada en el suelo, junto a la puerta de su habitación, yacía una minifalda vaquera…
Sigilosamente, giré el pomo de la puerta, intentando ver qué me esperaba en el interior.
Ella estaba allí, tumbada sobre la cama, apoyando sus hombros en la pared, tocando su cuerpo, desnuda, esperando mi llegada…
Pude ver el gesto de su cara al verme, sonrojada, con su mirada fija en mí, mordiéndose los labios, separando un poco las piernas, dejando que la viese…
Sus manos se desplazaban suavemente hacia su sexo, recorriendo cada centímetro de piel, entre pequeños temblores, sin apartar su mirada…
Me acerqué a la cama, quitándome la camisa, tumbándome a su lado, viendo como estimulaba su cuerpo, pensando en lo que estaba por venir…
No tardó en abandonar su grácil juego, para posar sus manos en mi cuerpo, acariciando mi pecho con sus deditos, acercándolos sutilmente a mi entrepierna, desabrochando el pantalón…
Comenzó a dar pequeños besitos en mi pene, rozando con sus dientes, palpando con la lengua, provocando la reacción de mi miembro...
Agarró mi muñeca, acercándola a su ingle, quería que jugase con ella…
Pequeñas gotitas humedecían ya sus muslos, y así quedamos, durante ya no se cuanto tiempo, jugando el uno con el otro…
Mis dedos se afanaban en estimular su clítoris, acariciándolo suavemente, con ternura, envolviéndolo, describiendo pequeños círculos alrededor de él.
Mis caricias pronto se extendieron hacia los labios, su cuerpo se estremecía, lanzando pequeños gemidos, moviendo su cintura, cerrando involuntariamente las piernas…
- Princesa… - dije al ver su reacción.
Ella se volvió, colocándose sobre mí, posando su sexo sobre mí pene, cerrando un poco las piernas para ejercer presión…
- Shhh - dijo ella, posando un dedo en mis labios - ahora disfruta…
Sentía la humedad de su coñito sobre mi pene, era una sensación calida, confortable…
Alzó su cuerpo, separando delicadamente los labios de su sexo, introduciéndose lentamente mi pene…
Su respiración se iba acelerando a medida que la penetraba, casi entrecortada llegando al final, su cuerpo permanecía tenso, mirando al techo, dejando escapar algún que otro ruidito.
Posó sus manos sobre mis hombros, yo lo hice sobre su cintura, y comenzó a moverse… Podía sentir el placer de sus vaivenes, como su interior acariciaba suavemente mi miembro en un calido abrazo…
Sus movimientos cada vez eran más rápidos, estimulándome, sus gemidos se alzaban en el aire, no pudo soportarlo mucho tiempo, su cuerpo se dejó caer sobre el mío, podía sentir su aliento en mi piel, mientras se frotaban mutuamente, tenía que tomar la iniciativa…
Posé su cuerpo sobre la cama, incorporándome, poniendo sus piernas sobre mis hombros, y volví a sentir una vez más su calido interior…
Nuestros cuerpos comenzaron a moverse, ella permanecía callada, con los ojos cerrados, un dedito cubría su boca, dejando que yo tomase el control.
Tuve que acelerar mis movimientos, su cuerpo comenzó a estremecerse, su respiración una vez más entrecortada, no podía soportarlo más, ella cruzo sus piernas, no quería que me apartase, la abracé… y juntos… terminamos.
Es curioso… pero tras este momento de pasión, mi mente me hizo recordar la pregunta… ¿es que no quieres saber que me he puesto?...
No pude encontrar respuestas en la habitación.
FIN

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