Un Día de Playa (2/2)


Al echar un nuevo vistazo a la playa, pude apreciar una formación de rocas en uno de los extremos, dejando una pequeña zona oculta a miradas furtivas, sitio habitualmente ocupado por parejas, que desean desatar sus pasiones a orillas del mar.

A medida que avanzaba, pensando en lo que me esperaba, podía ver las huellas de sus pies, entrecortadas por el pasar de las olas, siguiendo mi ruta, decididas...

Las huellas paraban poco antes de llegar a las rocas, en aquel lugar, se encontraba la otra pieza del bikini, como señal de su espera, provocándome, llamando la atención de mi perversión... tuve que aligerar mi paso... no podía soportarlo.

Al llegar al pequeño escollo que unía las zonas pude verla, desnuda, apoyada sobre las rocas, acariciando su sexo con sus manos... aguardando mi llegada...

Tenía el pelo aun mojado, pegado a su cuello, pequeñas gotitas de agua recorrían su cuerpo, sus labios, amoratados por el frió, esperaban ser besados...

Me acerque a ella, dejando mi rostro a apenas unos centímetros de sus labios, ella me miraba, abriendo un poco más sus labios, sus pómulos se sonrojaban, acariciaba con más fuerza su sexo...

Pare sus caricias, deslizando mi mano por sus brazos, agarrando sus dedos con fuerza, ella no se resistió, ceso en su empeño, dejándose llevar...

Bese sus labios, carnosos, aun conservaban el sabor del mar, deslizando mi lengua hacia el interior de su boca, jugando con su lengua, ella comenzó a luchar, intentando empujar mi lengua hacia el exterior, deslizando la suya hacia mi boca, en un duelo apasionado, en un abrazo sin final...

Pose mi mano bajo su ombligo, deslizándola suavemente hacia abajo, hacia el lugar que poco antes acariciaba con insistencia, tocando con cautela su clítoris, estimulándolo con mis dedos, ella respondía abriendo poco a poco sus piernas, tocando sus pechos, describiendo pequeños círculos, al son de mis movimientos...

Aun unidos por nuestro beso, nos tumbamos en la arena, ella sosteniendo mi pene con sus manos, haciendo pequeños movimientos, excitándolo, yo, introduciendo mis dedos en su interior, sintiendo su humedad...

Dejó de jugar con su lengua, separando nuestros labios, colocándose sobre mi, posando los labios de su sexo a lo largo de mi miembro, comenzando a masajearlo, haciendo pequeños movimientos arriba y abajo, podía sentir como mojaba mi cuerpo con sus fluidos, ella sonreía, disfrutando de este momento, yo me limitaba a sujetar su cintura, viendo el placer que sentía...

La hice levantarse, colocándola contra la pared, agachando su cuerpo, separando sus nalgas, podía ver su sexo desde atrás, queriendo ser penetrado... ella me incitaba, moviendo su precioso culito, acariciándolo con sus manos...

No tuvo que esperar, tenía tantas ganas como ella, pose la cabeza de mi pene entre sus nalgas, acercándolo sutilmente hasta la abertura de su chochito, introduciéndolo lentamente, sintiendo como contraía sus músculos de forma casi involuntaria, respirando entrecortadamente, acelerando los latidos de su corazón...

Comencé a mover mi pene, ella contenía sus gemidos, acariciando su clítoris con las manos, pegando nuestros cuerpos, deseando que usase toda mi fuerza en llegar a su interior, volvíamos a jugar, esta vez de forma más perversa, acariciando su cuerpo con mis manos, mientras sentía la humedad de su interior, el roce de sus labios, mientras que mi pene salía y entraba, extasiándome con el confort, con el calor, que podía sentir, podía sentir en mi miembro los latidos del corazón, no podría soportarlo mucho más... no tenía fuerzas para continuar... ella lanzo un chillido, tensando todos los músculos de su cuerpo... se había corrido, y yo estaba muy cerca... tuve que sacarla... ella se volvió, arrodillándose frente a mi, introduciendo mi pene en su boca, jugando con su lengua... no pude soportarlo...

Ella, lanzando pequeños sorbos, exprimiendo mi pene, saco mi miembro de su boca, mirandome sonrojada, enseñándome todo lo que había conseguido, cerrando un momento su boca, para volver a abrirla, esta vez sin nada...

Me arrodillé junto a ella, volviéndola a besar, un día maravilloso, en el que actuamos... solo actuamos... por puro instinto.




FIN

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