Día de Campo (1/1)


Amanece un día más, los pájaros comienzan a cantar y revolotear entre los árboles, la brisa mece las ramas con suavidad, y el dulce aroma a hierba mojada por el rocío se extiende por toda la tienda, será un día tranquilo, un día de descanso, tan deseado, disfrutando del campo.

Con miles de coches en caravanas enormes camino a la playa, y turistas de todo el mundo paseando por las calles, era la ocasión perfecta para llevar la contraria y elegir la montaña como destino… un sitio apartado, un sitio para descansar y pasar el día únicamente contigo.

Aún duermes, tumbada a mi lado, pareces tranquila, es curioso… pues en la noche no lo estuviste tanto…

Por unos instantes quedo tumbado a tu lado, con nuestros rostros casi rozándose, observándote, el tiempo se detiene, recorriéndote con mí mirada, siento la tentación de besarte, de abrazarte, de despertarte con mis caricias, de colocarme sobre ti, y volver a hacerte el amor, pero no quiero desvelarte y sacarte de tus sueños… es hora de salir, y ver el mundo que nos rodea…

Como me imaginaba todo esta en calma, no hay señales de actividad humana, y probablemente no las haya en varios kilómetros a la redonda, la naturaleza hoy se luce solo para nuestros ojos… el sol despierta y pronto pegará fuerte.

Mis pasos me guían hasta un pequeño lago, oculto tras una arboleda, el murmullo del agua cayendo lentamente a través de una caída de una decena de metros, alimentándolo, bañándolo con sus aguas, y el incesante cantar de los pájaros que comienzan su día bebiendo y bañándose en estas aguas cristalinas…


Mi ropa cae al suelo, y comienzo el camino hasta la cascada, poco a poco el agua comienza a cubrir mi cuerpo, acariciándome… me giro, observando el camino por el que había llegado a ese precioso lugar… nuestras miradas se cruzan… me has seguido… en silencio… tus ojos emanan lujuria, lanzando una pequeña sonrisa picara comienzas a desnudarte… muy lentamente… dejando caer cada pieza de tela, acariciando tu cuerpo, gracias a la fuerza de la gravedad… tu cuerpo queda desnudo, iluminado por los pequeños rayos de luz que atraviesan el espesor de los árboles, ya puedo gozar de tu cuerpo, ves mi sonrisa, y tu también comienzas el camino hacia la cascada…

Nuestros labios se unen, nuestros brazos se cruzan, nuestros pechos se rozan, muy juntos, sientes mi excitación, y yo la tuya… el agua nos baña, recorriendo nuestra piel…

Perdemos el control, nuestros labios se separan y empiezan su viaje a través del cuerpo del otro, muerdes mi cuello, yo beso tu hombro, mis manos te masajean, acariciando tus pechos, tus manos frotan mi espalda, casi arañándome, mis manos descienden, posándose sobre tu coñito, sientes como entran mis deditos, no puedes resistirlo y comienzan los gemidos…logro girarte, sin separarme de ti, atrapándote contra la pared, tus manos comienzan a jugar con mi miembro, una vez más sientes mi excitación, tan dura entre tus manos…la frotas con tu cuerpo, golpeando tus nalgas con ella, lentamente la sitúas en la entrada de tu culito…

Tus manos se posan sobre la roca, tu espalda se arquea, y sientes como comienza a abrirse paso, entrando en ti, muy lentamente, dilatando tu esfínter, poco a poco, hasta que finalmente la tienes por completo en ti…

Nuestros movimientos se sincronizan, al principio muy lentamente, entrando y saliendo de ti, acelerando con cada embestida, los gemidos cada vez se hacen más sonoros, el chapotear del agua con nuestros juegos, las caricias de la cascada, vertiendo su cauce sobre nosotros, y el morbo… completamente desnudos, haciendo el amor en un lugar perdido, permitiéndonos gozar de nuestros cuerpos, en plena naturaleza, sin miedo a que nos vean o nos escuchen…

Mis manos se posan sobre las tuyas, sientes mi lengua recorriendo tu espalda, y mi polla entrando y saliendo de ti sin pausa, dilatando cada vez más tu culito, dándote placer, gritas sin control, yo lo hago contigo, no nos queda mucho…

Tu cuerpo se tensa, contra la roca, cerrando las piernas, apretando tus nalgas, agarrando mis manos, te corres...

Quedas inmóvil unos minutos con mi polla dentro de ti, sigo con mis movimientos, sin descanso, no opones resistencia, pronto te giras, agachándote, introduciéndola en tu boca… tu lengua comienza su juego, envolviéndola, sorbiendo, sientes como mi cuerpo tiembla, y mi polla se endurece en tu interior, abres la boca, tus manos comienzan a moverse, arriba y abajo, sujetándomela, masturbándome… no puedo aguantar mucho más y comienzo a descargar mi semen sobre ti… bañándote… sobre tu cara… sobre tus labios… sobre tu pecho… lo disfrutas, acariciando tu cuerpo, extendiendo mi liquido vital sobre tu cuerpo…


Una vez más nadie nos escucha, nadie nos ve, en el secretismo de un lago oculto, en mitad de la nada, hacemos el amor.

¿El descansó? Mejor dejarlo para después…




FIN

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