Despiertas en una habitación oscura, a duras penas puedes ver lo que te rodea, todo es un cúmulo de sombras, no recuerdas como llegaste allí.
Desesperada, asustada, palpas a tu alrededor tratando de ubicarte en aquel lugar, te percatas de que estas desnuda… y comienzas a temblar…
Algo te roza, con cuidado, entre las sombras, sabes que no estás sola, algo más merodea en la más profunda oscuridad, acaricia tu cuerpo, te envuelve, prestándote su calor.
Tus ojos poco a poco se van acondicionando a la poca luz, y comienzas a vislumbrar unas manos, grandes, de hombre, frotando tus muslos, tu torso, tu espalda…
Sientes otra presencia, comienza a besarte, tus hombros no escapan a la calida caricia de sus labios, al calor de su aliento, al placer de sus dientes… tu respiración comienza a ganar volumen, mitad por el miedo, mitad por la excitación…
Los labios descienden, lentamente, recorriendo centímetro a centímetro tu piel, comienzan a alcanzar tus senos, notas como la lengua entra y sale, dejando un surco de humedad a su paso… se acerca a la aureola de tus pechos… puedes sentir su aliento… calido… sobre tu pezón… y los dientes, rozándolo, endureciéndolo…
Las manos en tus muslos han abandonado sus juegos, posándose en tu rostro, volviendo tu cara hacia un lado… de nuevo… otros labios, apresando los tuyos, y su lengua tratando desesperadamente de colarse en tu boca.
Las manos en tus muslos han abandonado sus juegos, posándose en tu rostro, volviendo tu cara hacia un lado… de nuevo… otros labios, apresando los tuyos, y su lengua tratando desesperadamente de colarse en tu boca.
La abres, dejas que te invada, quieres sentir su lengua jugando con la tuya, el miedo ahora es solo y exclusivamente excitación… la respiración ha pasado a ser un cúmulo de gemidos de placer… sientes los dientes… mordiendo tu pecho, tirando de él… no puedes controlarte… tu cuerpo comienza a moverse impulsivamente, moviendo tu cadera… arqueando tu espalda…
Las manos regresan, tiran de ti, quedas de rodillas, sobre el desconocido, puedes sentir algo duro entre tus piernas… él también va desnudo y esta tan excitado como tu… un nuevo tirón, tu pecho queda pegado al suyo, y tus labios a los suyos…
Instintivamente te aferras a su pene, dirigiéndolo hacia la entrada de tu sexo, tu cadera vuelve a moverse junto a la suya… su polla entra en ti… sin mucho esfuerzo recorre todo el camino hacia tu interior...
Sientes al otro desconocido, sus manos masajean tus nalgas… en la oscuridad, sonríes, arqueando tu espalda, facilitándole el trabajo, indicándole que tiene tu permiso…
Coloca su polla en la entrada de tu ano, haciendo un pequeño intento, apretándola, tratando de dilatar tu culito… gritas de placer… él empuja una vez más… y entra…
Comienzan a moverse… en sinfonía… una sale cuando la otra entra, como una maquina de precisión, embistiéndote una y otra vez… tus gritos se reproducen, tus uñas se clavan en las sabanas, tus piernas no dejan de temblar, quedas rígida por unos segundos… escuchas los gemidos de tus compañeros de juegos, disfrutando con tu cuerpo… un nuevo grito… de nuevo la rigidez… te corres… puedes oír el golpeteo de los cuerpos, no han dejado de embestirte… aún sientes ambas pollas, durísimas, entrando y saliendo de ti….
Alguien tira de ti, tumbándote boca arriba, posando sus dedos en tu boca, obligándote a abrirla… puedes sentir como te tocan… tus senos… tu coñito… humedecido tras tu corrida…
Alguien tira de ti, tumbándote boca arriba, posando sus dedos en tu boca, obligándote a abrirla… puedes sentir como te tocan… tus senos… tu coñito… humedecido tras tu corrida…
Una vez más, vuelven tu cara, sientes como una de las pollas se introduce en tu boca… escuchas un gemido… y el semen comienza a salir… caliente… muy caliente… bañando tu lengua… golpeando tu paladar… descendiendo lentamente hacia tu garganta… un nuevo gemido… el otro chico también se corre… regando tu cuerpo… empapando tus pechos…
Estás extenuada… a penas puedes moverte… tu vista… nublada por el ajetreo de tu respiración, no te deja ver a tus acompañantes… y allí quedas… agotada… tras esas horas de placer… en las que solo podías sentir… en las que fuiste privada de tus ojos.
FIN
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