Como otras muchas veces, nuestra historia comienza con un amanecer, los primeros rayos de luz comienzan a atravesar la ventana, ondulando entre las cortinas, mecidas por las caricias de la brisa de un invierno temprano…
Como muchas otras mañanas, los gorriones comienzan con su alboroto, de aquí para allá, picoteando entre los árboles, y cantando a sus compañeros alados.
Como muchas otras mañanas, los gorriones comienzan con su alboroto, de aquí para allá, picoteando entre los árboles, y cantando a sus compañeros alados.
Una vez más, duermes en mi cama, con las normas que pactamos tiempo atrás, yaces desnuda, aún soñando, y una vez más… te miro… sentado en un pequeño sofá al pie de la misma… observando tus movimientos de ensueño, tus muecas, escuchando tu respirar… debe de ser entretenido…
Entre sueños te giras, apartando las sábanas que te cubrían, dejándome ver tu cuerpo, tan bello como siempre, tan suave y delicado… mis ojos se fijan por un segundo en tus piernas, mi mirada no puede apartarse, subiendo lentamente, siguiendo el contorno de tus muslos, hasta alcanzar aquel maravilloso lugar… manjar entre manjares… y fuente de mis deseos… una vez más, entre sueños, abres tus piernas, y tus manos se aferran al colchón…
No puedo resistir la tentación… con cuidado, tratando de no despertarte, me acerco a ti, muy lentamente, mis labios se sitúan entre tus piernas, oliendo la fragancia de tu cuerpo… miro la hora… pronto despertarás… pero no quiero que sea el reloj… mis labios se posan entre tus labios, mi lengua te recorre una primera vez…- delicioso -… comienza un juego irrefrenable, mis labios apresan tu sexo, mi lengua te recorre, arriba y abajo, mis dedos te estimulan con ternura aquel puntito de placer al que llamamos clítoris, y los juegos no cesan, siento como gozas, aun pensando que es un sueño, tu respiración se hace más sonora, tus piernas se abren más y más, mi lengua hace su primera incursión en tu interior, siento como te humedeces con cada caricia, con cada estimulo, no puedo parar…
Ha llegado el turno de mis dedos, uno a uno te recorren, pasando sobre tus labios, impregnándose de tu fragancia, de tus jugos que poco a poco han ido emergiendo de tu interior… tu respiración te delata, gozas, estas a punto de alcanzar el orgasmo… los deditos comienzan su viaje, uno a uno, y con mucha cautela, van introduciéndose en ti, frotando tu interior, buscando aquel misterioso punto de placer que todos tenemos y ninguno creemos tener…
De tus labios comienzan a emerger pequeños gemidos de placer, tu cadera comienza a moverse… meciéndose, al son de mis vaivenes… y está a punto de ocurrir… no podrás soportarlo mucho más… tu cuerpo se convulsiona, tus gemidos se entrecortan, te aferras con aún más fuerza a las sabanas… despiertas… abres los ojos y me miras… justo… cuando alcanzas el cielo…
- Buenos días, el desayuno está listo.
FIN

0 comentarios:
Publicar un comentario